jueves, 28 de mayo de 2026

Tocar fondo para alzar la mirada


¿Cuál es la mejor fecha para que el papa León XIV visite España? No existe. La elegida para su primer viaje apostólico es del 6 al 12 de junio. Calor veraniego, final de curso académico y pastoral, chicos haciendo exámenes, vacaciones a la vista… Todo esto era previsible. Con lo que tal vez no contaba el Papa era con que en estas fechas el PSOE y el presidente del gobierno iban a estar contra las cuerdas golpeados por una trama de corrupción que cada día se complica un poco más. 

Vivo a escasos 50 metros de la sede del partido en la calle Ferraz de Madrid. Ayer aumentó el número de periodistas y policías en las aceras. A primera hora de la mañana la UCO empezó a buscar documentos en la casa en la que falleció Pablo Iglesias, el fundador del partido. Cuando me acerqué a curiosear un poco, un policía me dijo: “Esto no ha hecho más que empezar”. Es probable que supiera más que lo que los ciudadanos de a pie leemos cada mañana en los periódicos. Hasta los medios claramente progubernamentales (léase RTVE, El País, Cadena Ser, etc.) empiezan a recular, conscientes de que se avecina una tormenta de efectos impredecibles. 


He escrito numerosas veces sobre el problema de la corrupción en este blog. Mi postura es de un pesimismo irredento. Donde hay seres humanos, dinero y poder, casi siempre se dispara este diablo. Ahora le salpica –una vez más– al PSOE, pero ha rondado las filas del PP y de otros partidos. Anida en instituciones públicas, empresas, bancos, equipos de fútbol, medios de comunicación, iglesias, jueces, etc. No es cuestión de rasgarse las vestiduras y jugar a hacernos los sorprendidos. 
Vivimos sumergidos en un magma de corrupción. Quien puede pone el cazo. Incluso personas respetables. 

Estamos a años luz de una cultura de la honestidad y la transparencia. Algunos casos más mediáticos llegan a los tribunales; la mayoría permanecen impunes. ¿Cuál es el origen? ¡La avaricia! O sea, ese afán desmedido y ese deseo insaciable de adquirir riquezas o bienes materiales para atesorarlos. Nunca es suficiente. Solo cuando uno aprende a vivir y disfrutar con lo que tiene supera la tentación de la corrupción. ¿Cuántas personas pertenecen a esta categoría? Conozco algunas, pero no abundan, así que –contraviniendo mi optimismo radical– creo que la mayoría somos potenciales corruptos. Para pasar de la potencia al acto solo hace falta que se den las condiciones adecuadas.


Pensándolo bien, quizá la visita del Papa se produzca en el momento oportuno. Hace falta tocar fondo, mirar de cara la podredumbre, para “alzar la mirada”. A veces las cosas tienen que empeorar para salir del engaño y reaccionar con valentía. No sé lo que dirá en su discurso en el Congreso de los Diputados. Aunque me he acreditado como “prensa” para cubrir el viaje, no creo que pueda estar en el hemiciclo. El aforo es muy limitado. Pero prestaré mucha atención a las palabras del Papa y a las reacciones de los políticos. 

Como “no hay mal que por bien no venga”, quizá su intervención pueda marcar el comienzo de un nuevo ciclo en la vida pública caracterizado por la honestidad y la colaboración. Me cuesta mucho creerlo, pero no cierro la puerta a los milagros cívicos. Apelo al deseo de verdad y justicia que pervive en todo ser humano, también en los políticos. ¿Se podría empezar una etapa de fuerte regeneración moral con el compromiso de todos, más allá de las siglas partidistas? Es posible. Hace falta que la sociedad civil no permanezca muda e indiferente. Necesitamos un cambio de paradigma cultural, una apuesta decidida por el bien común. A veces hay que tocar fondo para alzar la mirada.

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