
Después de siete días en España (Madrid, Barcelona y Canarias), el papa León XIV regresa esta tarde a Roma. Lo hará cansado y contento, emocionado y agradecido, solo y acompañado. Y nosotros nos quedaremos rumiando la experiencia vivida en una semana que, más allá del calendario, ha sido “santa” por muchas razones. Podemos aprovechar el fin de semana para releer con calma, como auténticas meditaciones, sus discursos y homilías. Es bueno que no pase demasiado tiempo. Necesitamos cuanto antes dejarnos iluminar, interpelar, consolar, corregir y animar.
Es mejor hacerlo en soledad o acaso en pequeños grupos (familias, comunidades, etc.). El ruido mediático ha ido ganando decibelios a medida que pasaban los días. Tras una actitud obsequiosa inicial, a partir de su discurso en el Congreso de los Diputados el pasado lunes, han ido arreciando las críticas y descalificaciones, más entre los adultos de una cierta tendencia que entre los jóvenes, que se han mostrado muy abiertos a la bocanada de aire fresco que León XIV ha traído a una atmósfera demasiado cargada. De hecho, las redes sociales arden con vídeos y mensajes de personas mayores (en el sentido etario e ideológico) que repiten de manera cansina los argumentos de siempre. Es probable que en algunos casos contengan elementos que nos ayuden a ser críticos, pero el sesgo ideológico y a veces incendiario les hace perder credibilidad.

Confieso que durante estos días –sobre todo, en la etapa de Madrid– he seguido con mucha atención la visita apostólica del Papa a España. De hecho, he participado en varios encuentros y celebraciones. Al llegar el último día, agradezco la tarea ingente de las muchas personas involucradas en su organización y desarrollo. Ha sido un verdadero éxito colectivo. Viendo a los miembros de las diferentes comisiones y a los voluntarios, daba la impresión de que, tras quince años sin la visita del sucesor de Pedro, había un deseo noble de hacer las cosas bien.
Es muy probable que la partida de gastos se aproxime a los 30 millones de euros. Es una cifra abultada. La experiencia puede ayudarnos a organizar otras visitas de manera más sobria. Quizá no es necesario, por ejemplo, que acompañe al Papa en todos sus desplazamientos un séquito tan numeroso, empezando por el alto número de obispos y otros funcionarios.
Me imagino que la comisión organizadora hará una evaluación del viaje (no solo un balance económico y logístico) y extraerá las lecciones pastorales que ayuden a organizar mejor otras posibles visitas. Esta, por ser la primera, ha tenido un carácter excepcional en cuanto a participación popular, apoyo institucional, cobertura mediática, etc. No es necesario hacer un despliegue tan grande de medios para alcanzar objetivos pastorales y evangelizadores significativos.

En medio de todo, la Iglesia de España y la sociedad en general han descubierto la figura un poco enigmática del papa León XIV. Casi todos ponderan su talante moderado, su hondura intelectual, su capacidad de escucha, su serenidad contagiosa, su empatía y su capacidad para proponer el Evangelio con claridad y humildad. Es muy probable que, creyentes y buscadores, viéndolo y escuchándolo, hayamos descubierto mejor a Cristo y nos hayamos sentido interpelados por su mensaje.
Los más escépticos piensan que, tras esta breve tregua benéfica, volveremos a nuestros viejos hábitos cainitas. Es lo más probable. De hecho, ya está siendo así entre los partidos políticos. Y, sin embargo, cuando se siembran semillas de verdad, belleza y bondad, tarde o temprano, por caminos insospechados, acaban produciendo algún fruto. Lo importante es sembrar.
El Papa ha sembrado la Palabra de Dios con generosidad. Nos toca a nosotros (personas, comunidades, parroquias, diócesis, instituciones) cultivar esas semillas. Aquí se podría aplicar punto por punto la parábola del sembrador que nos propone Jesús. Aunque la semilla del Evangelio es buena y abundante, su desarrollo depende en buena medida del terreno en el que cae. ¿A qué categoría pertenece nuestro terreno personal? ¿Somos camino, roca, abrojos o tierra fértil?













































