
Ayer estuve en Cibeles. La rueda de prensa y la visita a los escenarios de la plaza fueron momentos algo atropellados, pero emocionantes. Mientras el cardenal Cobo y las arquitectas Concha Sánchez Maíllo y Cristina del Río Villegas hacían sus comentarios en el tercer nivel de la enorme tribuna de prensa, los operarios estaban descolgando la cruz que presidirá la celebración de la Eucaristía del domingo. Algunos cámaras de televisión increpaban a los periodistas que tapaban la cara del cardenal con sus enormes micrófonos.
Yo me alejé de la escena. Me parecía más interesante observar las maniobras de los obreros que escuchar algunas explicaciones ya sabidas. Mi frustrada vocación de arquitecto prevaleció sobre la de periodista. Los coches y autobuses seguían rodeando la fuente de la plaza Cibeles y muchos turistas disparaban sus móviles. Al fin y al cabo, no se ve todos los días un montaje de esas características.

De vuelta a casa, navegué un poco por internet en busca de nuevas informaciones. YouTube está repleto de vídeos que hablan sobre el próximo viaje del Papa a España. Al final de la entrada os inserto uno que me pareció revelador. La conocida vaticanista mexicana Valentina Alazraki dialoga con tres periodistas españoles de distintos medios (RNE, EFE y ABC-La Sexta) sobre el viaje. Me gustó el contenido y el tono. Echo de menos este tipo de diálogos serenos en los que cada uno puede exponer su punto de vista con libertad, razones y respeto. Cuando se quiere, se puede.
Este es el tono que habría que trasladar a otros muchos espacios de intercambio y debate. Pero se ve que algunas personas y medios están interesados en crispar todo lo que pueden. Siempre se las arreglan para encontrar agujeros polémicos, acentuar diferencias, ver enemigos por todos los lados y provocar el enfrentamiento. Tengo en mi cabeza los nombres de algunos sitios de internet y de algunos periodistas en particular. Por desgracia, varios de ellos se dedican a una (supuesta) información religiosa.

¡Ojalá el viaje del Papa, con su estilo sereno y profundo, nos ayude a “alzar la mirada” y ver las cosas con perspectiva! A León XIV le faltan los arranques apasionados del papa Francisco, pero eso mismo, en este contexto de polarización, es una gran virtud. Introduce el peso de la objetividad frente al subjetivismo imperante. No abusa de los “gestos” que tanto les gustan a los periodistas, sino que nos confronta con la verdad del Evangelio. Los primeros son muy llamativos, pero efímeros. La confrontación con la Palabra tiene efectos transformadores y duraderos.
Muchas personas van a pagar un alto precio durante estos días: séquito papal, obreros, periodistas, policías, voluntarios, etc. Ayer le oí a un cámara de televisión un desahogo comprensible: “¡Ojalá termine esto cuanto antes!”. No es fácil moverse con una cámara al hombro a más de 30 grados. Estoy convencido de que el trabajo de muchos redundará en beneficio de todos. El viaje puede sacar lo mejor de cada uno de nosotros.
Os dejo con la interesante conversación de estos cuatro periodistas.


















