
Esta semana ha volado. Tras un par de días con un grupo de superioras locales de las Hermanas Hospitalarias en Ciempozuelos, volví a casa reconfortado por el testimonio de quienes habitan en la frontera de las personas con enfermedades mentales. Precisamente esta mañana he leído en la prensa que 1.200 millones viven con trastornos psiquiátricos. La misión de las Hospitalarias sigue siendo muy actual, aunque, dada su avanzada edad, en Europa están dejando algunas obras o gestionándolas a través de una fundación. Algo parecido sucede con otros institutos de vida consagrada.
Solo el paso del tiempo nos hará ver las consecuencias de este fenómeno de progresiva reducción. Apenas hay jóvenes que se sientan llamadas a seguir a Jesús haciendo presente su compasión en estas fronteras de la salud. Me temo que, a medida que avance la implantación de la IA, aumente de manera significativa el número de trastornos. No sé si el papa León XIV dirá algo sobre este asunto en su primera encíclica Magnifica Humanitas que firmó el pasado 15 de mayo –en el 135 aniversario de la Rerum novarum de León XIII– y que él mismo presentará el próximo lunes 25 en el aula del Sínodo de los Obispos.

Lo que sí sé es que la visita de León XIV a España está suscitando mucho interés. Pude comprobarlo ayer en la rueda de prensa convocada por la comisión organizadora. Nos reunimos en una sala del palacio arzobispal de Madrid para hablar solo sobre la vigilia con los jóvenes que se tendrá el sábado 6 de junio. Ahí me enteré de muchas cosas interesantes. La vigilia tendrá lugar en la plaza de Lima de Madrid –curioso lugar para un Papa que ha vivido casi 30 años en Perú– en vísperas de la solemnidad del Corpus Christi. La vigilia se concibe como un auténtico “festival de la fe” estructurado en cuatro momentos: Acogida (1), Escucha (2), Encuentro (3) y Envío (4).
Tras la Acogida (1), en la que los jóvenes irán llegando por sectores mientras se proyectan vídeos que preparen el corazón, comenzará la Escucha (2), con las actuaciones de muchos artistas y el rezo del rosario acompañado de testimonios y la imagen de Nuestra Señora de la Almudena, patrona de la archidiócesis de Madrid. El Encuentro (3) será el corazón de la noche: el Papa recorrerá el Paseo de la Castellana en papamóvil desde la Plaza de San Juan de la Cruz hasta la Plaza de Lima; subirá al escenario y dialogará con los jóvenes. Tras esto, dará comienzo el momento más especial: la exposición del Santísimo para celebrar la vigilia del Corpus. El Envío (4) consistirá en la celebración de la fe con actuaciones musicales.

Según nos contaron los organizadores, la vigilia es el fruto de un largo recorrido de participación. Una convocatoria inicial reunió a más de 150 miembros de distintas parroquias y movimientos de la Provincia Eclesiástica de Madrid, de la que surgieron tres equipos de trabajo (coordinación, creativo y artístico-musical) con protagonismo de los jóvenes y la colaboración de adultos: sacerdotes, religiosos, religiosas y profesionales de distintos ámbitos. De este proceso ha surgido también la Cruz Peregrina que presidirá la vigilia. Durante la vigilia funcionarán tres puntos de escucha en los alrededores de la Plaza de Lima, atendidos por personas formadas, en continuidad con los centros de escucha que la diócesis de Madrid viene impulsando como preocupación personal del Cardenal José Cobo.
La música será el hilo conductor de la noche. La selección musical está pensada para hablar al corazón de los jóvenes en su propio lenguaje. La primera tanda de artistas confirmados está formada por Siloé, Beret, Mr. Rain, Inazio, Hey Kid y Lola Tuduri. La segunda tanda, que incorporará también cantantes de música católica, se anunciará próximamente.

La jornada se prolongará durante la noche del 6 al 7 de junio con La Noche en Blanco y Amarillo, una iniciativa que toma su nombre de los colores de la bandera del Vaticano. La Noche en Blanco abrirá gratuitamente los grandes museos de Madrid con horario extraordinario. La Noche en Amarillo abrirá parroquias del centro de Madrid durante toda la noche como espacios de silencio y oración. La iniciativa nace también de una realidad práctica: muchos jóvenes no podrán regresar a sus casas entre el fin de la vigilia y el acceso al recinto donde se celebrará la Misa del domingo, por lo que se les invita a pasar esas horas rezando por los frutos de la Visita Apostólica.

Con un programa tan atractivo, si yo fuera joven (los organizadores han estirado el límite de la juventud hasta los 39 años), no dudaría ni un instante en unirme a esta iniciativa. Como la mayoría de los amigos de este Rincón no podréis estar físicamente en la Plaza de Lima, os invito a seguir la vigilia por internet o por televisión. No os vais a arrepentir.






















