domingo, 5 de abril de 2026

Sí sabemos dónde lo han puesto


Hace años que el domingo de Pascua no amanecía tan radiante. La sincronía entre la naturaleza y la liturgia es admirable. El sol de primavera nos ayuda a comprender mejor el misterio del alba. Aleccionados por algunas mujeres (siempre las mujeres en primera línea de evangelización) y por María Magdalena, sabemos que Él no está en el sepulcro. La Magdalena confiesa –como confesamos quienes vivimos en una cultura agnóstica– que “no sabemos dónde lo han puesto”. El amor nos dice que está vivo, pero la realidad, leída con ojos de incrédulo, parece desmentir este presentimiento. Solo la fe nos asegura que Él está puesto en el corazón de Dios y en el de todo ser humano. Por eso, como nos recuerda Pablo en la segunda lectura de hoy: “Si habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra”.

Mientras escribo estas líneas en la mañana de Pascua no puedo olvidar el mazazo que ha supuesto recibir la noticia de que dos claretianos amigos míos –uno uruguayo y otro colombiano– murieron de infarto fulminante el Viernes Santo (el primero en Rosario, Argentina) y el Sábado Santo (el segundo en Crotone, Italia). Cuesta hacerse cargo de estas muertes súbitas. Solo cuando las asociamos al Cristo que muere y resucita comienzan a cobrar sentido. A Él no se le escapa ninguna vida. Él no deja desamparados a quienes hemos aceptado el regalo de seguirlo. La Pascua de este año no solo tiene el brillo del sol de primavera, sino también el desconcierto de algunas muertes inesperadas. Una vez más, como siempre, mors et vita duello, la muerte y la vida están en un duelo constante.

No es necesario multiplicar hoy las palabras. La liturgia de la Vigilia Pascual y la de la Misa del día nos da las claves suficientes para vivir el Misterio de la Pascua con asombro, alegría y gratitud. Desde este Rincón quiero felicitaros a todos y a cada uno de quienes habitual u ocasionalmente os acercáis a este blog de Internet. Algunos nos conocemos personalmente. Hemos compartido muchas cosas. A todos sin distinción os deseo una Feliz Pascua. Que el Resucitado os salga al encuentro en la Galilea de vuestra vida cotidiana y que, en medio de los trajines habituales, podáis reconocer su rostro en los pequeños signos con los que Él se nos manifiesta. Muchas gracias también por este “camino digital” que desde hace más de diez años estamos recorriendo juntos.


1 comentario:

  1. Feliz Pascua, Gonzalo. De todo corazón y con la seguridad de que Jesús con el Espíritu Santo, te seguirán iluminado para que nos ilumines.
    Un abrazo fraterno.

    ResponderEliminar

En este espacio puedes compartir tus opiniones, críticas o sugerencias con toda libertad. No olvides que no estamos en un aula o en un plató de televisión. Este espacio es una tertulia de amigos. Si no tienes ID propio, entra como usuario Anónimo, aunque siempre se agradece saber quién es quién. Si lo deseas, puedes escribir tu nombre al final. Muchas gracias.