domingo, 29 de marzo de 2026

Signo de contradicción

 

Con el Domingo de la Pasión del Señor (Domingo de Ramos) comienza la Semana Santa. Durante estos días la liturgia y la religiosidad popular no siempre caminan de la mano. A veces, da la impresión de que siguen rutas paralelas. La primera parece reservada a los entendidos, a los cristianos practicantes, mientras que la segunda congrega a personas de todo tipo, incluso a no creyentes. El arte y la emoción de las procesiones suele ganar por goleada a la bella sobriedad de la liturgia. 

Y, sin embargo, ambas –la religiosidad popular y la liturgia– pueden ayudarnos a acoger el misterio del Cristo que padece, muere y resucita. Se suele decir que la religiosidad popular española acentúa más la pasión y la muerte que la resurrección, pero quizá se trata de una impresión superficial. El dolor y la muerte pueden ser representados a través de los hermosos pasos y tronos de las distintas tradiciones populares. La alegría de la resurrección no necesita imágenes: se nota en un estilo de vida gozoso y solidario. La mejor procesión de Resurrección es el día a día vivido con sentido y esperanza.


Este año leemos en el Evangelio del Domingo de Ramos el relato de la Pasión según san Mateo. Nos puede ser útil recordar algunas de sus características principales:
  • Jesús es Señor y Dueño del proceso: A diferencia de otros relatos, Mateo enfatiza que Jesús tiene el control total de los acontecimientos, marchando libremente hacia la cruz que él mismo predijo, no como una víctima pasiva.
  • Cumplimiento de las Escrituras: Mateo resalta cómo cada evento ocurre para cumplir las profecías del Antiguo Testamento, presentando a Jesús como el Mesías sufriente, a menudo usando el motivo del siervo sufriente.
  • Inocencia de Jesús: Mateo insiste en que Jesús es inocente. Se destaca el testimonio de la esposa de Pilato (No tengas nada que ver con ese justo) y el propio Pilato lavándose las manos.
  • Contraste de traiciones: Se narra la traición de Judas por 30 monedas de plata y la negación de Pedro, acentuando la soledad del Salvador, aunque ambos son vistos de manera diferente en sus reacciones al arrepentimiento.
  • Escenario de abandono y pasión: Jesús sufre una profunda soledad, incluso en su oración en Getsemaní, donde los discípulos duermen, subrayando el abandono.
  • Elementos apocalípticos: A la muerte de Jesús, Mateo narra eventos cósmicos como el velo del templo rasgándose, un terremoto y la resurrección de santos, señalando el impacto cósmico de su muerte.
  • Enfoque en la sangre inocente: La Pasión destaca la gravedad de la muerte de un justo y cómo la responsabilidad se enfoca en los líderes que exigen su crucifixión.

El Domingo de Ramos es la obertura de toda la Pasión, el día en que comprendemos más a fondo nuestras contradicciones. Con las manos podemos aplaudir al Cristo que entra en Jerusalén, mientras con el corazón y la boca queremos que lo crucifiquen. La contradicción nos acompaña a lo largo de la vida.



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