El Equipo Provincial de Animación Pastoral de los Misioneros Claretianos de la Provincia de Santiago (España) ha organizado esta semana un itinerario de Ejercicios Espirituales que podéis seguir en el siguiente canal de You Tube: https://www.youtube.com/channel/UCVNcUGJC2AGVVqiwmp03wQQ. Os lo recomiendo vivamente.
lunes, 6 de abril de 2020
Aquí huele a nardo
El Equipo Provincial de Animación Pastoral de los Misioneros Claretianos de la Provincia de Santiago (España) ha organizado esta semana un itinerario de Ejercicios Espirituales que podéis seguir en el siguiente canal de You Tube: https://www.youtube.com/channel/UCVNcUGJC2AGVVqiwmp03wQQ. Os lo recomiendo vivamente.
lunes, 26 de marzo de 2018
La cena de Betania
La pregunta de Judas es muy moderna. Yo diría que Judas es el más moderno de todos los personajes que participan en la cena de Betania. Parece sensible al mundo de los pobres, expresa una actitud pragmática y demuestra un carácter resolutivo que no naufraga en sentimentalismos estériles. Es como si −anticipándose a Feuerbach y a Marx− dijera algo parecido a esto: “El mundo ya ha sido interpretado, bendecido y ungido. Basta de espiritualismos. Ahora lo que hace falta es transformarlo”. Esta frase la suscribirían hoy millones de hombres y mujeres. Todos llevamos un Judas dentro. Queremos cambiar las cosas según nuestro criterio. confiamos mucho en el poder de la ciencia y de la técnica. Para que el lector del Evangelio no quede atrapado en la lógica de Judas, el autor se apresta a aclarar lo que se esconde detrás: “Esto lo dijo, no porque le importasen los pobres, sino porque era un ladrón; y como tenía la bolsa, se llevaba de lo que iban echando”. En este inciso veo reflejadas las muchas manipulaciones que todos −y, sobre todo, algunos políticos y hombres de Iglesia− hacemos de los pobres. Se nos llena la boca de expresiones como “opción por los pobres”, Iglesia “al servicio de los pobres” y “lucha por la justicia”, pero después nuestra vida sigue otros derroteros. Jesús sale al paso poniendo de relieve el fondo de cada uno: “Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura; porque a los pobres los tenéis siempre con vosotros, pero a mí no siempre me tenéis”.
Desde hace muchos años me han dado vueltas estas palabras de Jesús. Los pobres siempre serán una frontera humana. Cambiarán los tipos de pobreza, pero los seres humanos no lograremos derrotarla nunca porque llevamos el virus de la exclusión dentro de nosotros. Siempre, pues, nos veremos confrontados con las personas de los márgenes y seremos invitados a reconocer en ellas al mismo Cristo. Pero hay veces en las que el amor no hace cálculos, sino que se muestra en su verdadera dimensión: exagerado y gratuito. María de Betania no ama como Judas. Los trescientos denarios de nardo puro simbolizan un amor sin límites. Mientras la actitud de Judas convierte la cena en una sucursal bancaria, el nardo derramado de María transforma el ambiente: “La casa se llenó de la fragancia del perfume”. Solo un amor así (abierto, inclusivo, desbordante) puede devolver a la Iglesia el perfume que la transforma en casa acogedora. Muchas de las pastorales que hoy hacemos están contaminadas por el virus “judaico”, si se me permite hablar con una pizca de ironía. Son algo mezquinas, calculadoras; abusan de los planes y proyectos; sacrifican la gratuidad y el contacto personal a la consecución de objetivos y metas. Todo suena muy moderno, se alinea con la mentalidad pragmática de nuestro tiempo, pero no transforma la Iglesia en una casa de familia. Solo cuando uno se deja de papeles y derrama lo mejor de sí mismo, “la casa se llena de la fragancia del perfume”. Hay que reconocer que la cena de Betania es más inspiradora que un máster en Pastoral.
lunes, 11 de abril de 2022
Una casa perfumada

Comprendo que los altísimos intereses económicos y el chantaje nuclear aconsejan prudencia, pero, ¿qué hacer cuando Putin juega con la prudencia occidental para llevar a cabo sus planes anexionistas? ¿Cuántos muertos más se necesitan para que Rusia se dé cuenta de que se está quedando aislada y de que pagará un altísimo precio por esta insensata operación?
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En una
cultura tan pragmática como la nuestra en la que siempre andamos calculando la relación
costo/beneficio, el gesto de María de Betania resulta provocadoramente exagerado.
Pero ese perfume es símbolo del amor. El evangelista podría haber escrito que la
casa se llenó con la fragancia del amor. Judas no entendió esta lógica
dispendiosa. Él no se atrevería a comprar una libra de nardo por trescientos
denarios, pero fue capaz de vender a Jesús por treinta monedas de plata. ¿Dónde
está la verdad? ¿Quién conocía mejor a Jesús: María o Judas? ¿Quién lo amaba
más?

Judas
también utiliza un argumento que puede encandilar a cualquiera medianamente
sensible: “¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios
para dárselos a los pobres?”. La utilización de los pobres como moneda de
cambio sigue siendo hoy una práctica habitual. Jesús no se deja atrapar por el
sofisma. Defiende sin ambigüedades la actitud generosa y exagerada de María: “Déjala;
lo tenía guardado para el día de mi sepultura; porque a los pobres los tenéis
siempre con vosotros, pero a mí no siempre me tenéis”.
Llenar la casa con la fragancia del amor exige una capacidad
muy superior a la de quienes se limitan a calcular costos y beneficios. Ambas actitudes
son necesarias en la vida, pero la que de verdad nos saca del atolladero es la
de quienes, como María de Betania, no confunden lo importante con lo urgente.
martes, 4 de abril de 2023
Los tres amigos de Jesús

En los últimos días de Jesús desfilan por su vida muchas personas de todo tipo. La hora de la prueba pone a las claras quiénes son sus verdaderos amigos. Se cumple el dicho atribuido a Napoleón: “El éxito tiene muchos padres; el fracaso es huérfano”. Sus discípulos no estuvieron a la altura del desafío, ni siquiera Pedro, que presumía de ser su lugarteniente. En el evangelio de ayer notamos una excepción. Juan dice que “seis días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Allí le ofrecieron una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa. María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume”.

Servir a Jesús (Marta), estar con él (Lázaro) y darle lo mejor sin medida (María) son formas de amar a Jesús que nos ayudan a saber cómo podemos amarlo nosotros. Seis días antes de su muerte, Jesús no necesita ni abogados ni soldados. Necesita amigos, personas que lo acojan sin hacerle preguntas, que compartan su suerte. De hecho, Lázaro corrió muchos riesgos. El evangelio de Juan lo explica: “Los sumos sacerdotes decidieron matar también a Lázaro, porque muchos judíos, por su causa, se les iban y creían en Jesús”.

Jesús disfruta con la amistad. A quienes creemos en él nos considera amigos: “Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer” (Jn 15,14-15). La amistad de Jesús implica una exigencia y un don. El don es que Jesús nos hace partícipes de su intimidad con Dios, nos introduce en su misterio de amor. La exigencia es que tenemos que hacer lo que Jesús nos mande. En tiempos de furiosa libertad, esta frase suena mal. Pero, en realidad, es solo un modo de ponernos en el camino de lo esencial: “Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos” (Jn 15,12-13).
miércoles, 27 de marzo de 2024
¿Entregar o entregarse?

Judas Iscariote ocupa mucho espacio en los primeros días de la Semana Santa. Hoy Miércoles Santo aparece en el evangelio de Mateo como el discípulo que está dispuesto a “entregar” a Jesús. Una vez que se ajustó con los sumos sacerdotes en treinta monedas, “andaba buscando ocasión propicia para entregarlo”. Seis veces aparece el verbo “entregar” en el fragmento de hoy. En todas ellas el verbo “entregar” puede ser intercambiado por “traicionar”. Judas “entrega” a Jesús como si fuera una mercancía. El mismo que criticó a María de Betania por despilfarrar trescientos denarios en un perfume de nardo es capaz ahora de entregar al Maestro por treinta monedas.
La sola idea de “entregar” a Jesús, de intercambiarlo por otros bienes, me produce escalofríos. Y, sin embargo, es lo que todos nosotros hacemos cuando pecamos, cuando con nuestra tibieza o nuestra cobardía, aseguramos “no conocerlo”, como Pedro. Vivimos una fe demasiado blandengue. A menudo nos dejamos llevar por la pereza, no estamos dispuestos a batirnos por Jesús. Lo vendemos por las “treinta monedas” de la tranquilidad, la aceptación social o el bienestar personal.

Frente a la “entrega/traición” practicada por Judas y por todos los que nos parecemos a él más de lo que nos gustaría, está la “entrega/donación” del mismo Jesús. Esta entrega no es fruto de la traición sino del amor. Jesús se convierte libremente en hostia viva de esa Eucaristía que es ofrecimiento por toda la humanidad. Por eso, quienes lo seguimos, estamos invitados a no detenernos en la entrega/traición, a hacer de nuestra vida una entrega/donación.
martes, 5 de marzo de 2024
Cuestión de prioridades

Cuando me apresto a escribir la entrada 2.347 de este Rincón, ya un poco amarillento, miro de reojo el papel en el que tengo la lista de cosas por hacer y me entra un leve escalofrío. Soy de los que encuentran regocijo en ir tachando de la lista las tareas hechas, pero ese pequeño placer no compensa la preocupación por las aún no realizadas. Siempre me acuerdo del viejo axioma “serva ordinem et ordo servabit te” (guarda el orden y el orden te guardará), aunque la sabiduría del dicho latino no basta para hacer las tareas pendientes con entusiasmo.

Si algo puede aportar la vida consagrada en este momento es precisamente un modo de vivir que sea alternativo al que hoy impera en nuestras sociedades aceleradas. Por desgracia, no siempre es así. A veces, más que aportar serenidad, belleza, escucha y esperanza, aportamos nerviosismo, aceleración y desánimo. Si algo me gusta de la antigua Regla de San Benito es el ideal de armonía en medio del caos.

La Cuaresma avanza inexorable. La llamada a la conversión reviste matices diversos según la situación que vivimos cada uno de nosotros. A veces, no se trata de pasar de la incredulidad a la fe, o del pecado a la gracia, sino de un estilo de vida mundano a otro que sepa más a evangelio. Y que, por tanto, lleve las notas de una buena noticia: paz, alegría, compasión, trabajo sereno, etc. Cuando somos jóvenes o de mediana edad necesitamos trabajar para abrirnos camino en la vida, autoafirmarnos y contribuir a mejorar las cosas.
lunes, 25 de marzo de 2024
El refugio de los amigos

Existe el viernes negro (Black Friday) al día siguiente del jueves de acción de gracias. El lunes triste (Blue Monday) se celebra el tercer lunes de enero. Hay otros días de la semana que reciben distintos calificativos: lunes de pascua, martes de carnaval, miércoles de ceniza, jueves lardero, viernes de dolores, domingo sangriento, etc. Pero solo en la Semana Santa todos los días (de lunes a sábado) se califican de “santos”. Hoy es el primero de ellos. Otros años he escrito sobre el significado del Lunes Santo, que bien podría llamarse también el “lunes de los amigos”. Antes de sufrir la pasión, Jesús se refugia en Betania junto a sus amigos Lázaro, Marta y María.

Tengo la impresión -quizá no es más que un sentimiento superficial- de que nos hemos vueltos muy celosos de nuestra privacidad, de que no queremos que nos molesten (ni siquiera las personas queridas) y de que tampoco nos gusta invadir el espacio de los demás. En vez de llamar por teléfono y pasar un rato charlando, optamos por enviar mensajes de texto o pequeños audios. Solemos decir que de esta manera no invadimos el tiempo y el espacio de la otra persona, pero, en el fondo, es una huida del desafío que supone toda conversación. Con muchas personas repetimos el mantra “a ver si nos vemos”, pero nunca concretamos el lugar y la fecha. Prodigamos el “puedes contar conmigo para lo que necesites”, pero nos sabe mal que alteren nuestra agenda con peticiones inoportunas.

Jesús no tenía que medir ninguna distancia con Lázaro, María y Marta porque con ellos se sentía en casa. No se trataba de una relación profesional, ni siquiera discipular. Entre ellos se respiraba la fragancia del nardo de la amistad. Por eso, Betania era un refugio para Jesús en la fatiga del camino, pero también un trampolín que lo lanzó a asumir el final que lo aguardaba en la vecina Jerusalén. Cuando encontramos amigos así, que nos cobijan y nos lanzan, que nos quieren y nos estimulan, que nos perdonan y nos corrigen, que ríen y lloran con nosotros, podemos afrontar la batalla de la vida con la seguridad de que no vamos a terminar derrotados.
lunes, 29 de marzo de 2021
La fe se transmite en dialecto

El Lunes Santo se abre con un encuentro entre amigos. Me gusta cómo distribuye los roles el evangelio de Juan: “Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa. María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera”. Los tres hermanos de Betania (Marta, Lázaro y María) son amigos de Jesús. A Marta se la ve afanosa; a Lázaro, cercano y atento. María, la contemplativa, se encarga de la unción con la que anticipa la muerte y sepultura del Maestro. El resultado de las tres acciones conjuntas (servir, escuchar y ungir) es que “la casa se llenó de la fragancia del perfume”. En realidad, estos tres hermanos anticipan tres funciones de toda comunidad cristiana: la diakonía (servicio), la didascalía (formación) y la leitourgia (liturgia); las tres en el marco de la koinonía (comunión) simbolizada por la amistad que une a los tres hermanos con Jesús. Cuando las cuatro dimensiones se articulan bien, la casa de la Iglesia se llena del perfume de la fe, del amor y de la esperanza. Necesitamos comunidades que huelan bien para que puedan resultar acogedoras.
¿Es todo perfecto en la casa de Betania? No. Judas se encarga de poner una nota discordante para alterar la escena: “¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para dárselos a los pobres?”. El contenido va completamente en línea con la predicación de Jesús. Cualquiera de nosotros lo hubiera suscrito. Suena a Evangelio en estado puro. La motivación, sin embargo, tiene otra música. De hecho, el autor del cuarto evangelio se encarga de añadir: “Esto lo dijo, no porque le importasen los pobres, sino porque era un ladrón; y como tenía la bolsa, se llevaba de lo que iban echando”. No podemos usar a los pobres como arma arrojadiza. Es obsceno. Y mucho menos oponer el amor a los pobres y el amor a Jesús: “A los pobres los tenéis siempre con vosotros, pero a mí no siempre me tenéis”.
La tensión que se crea en el marco de una cena de amistad es un ejemplo de las muchas tensiones y contradicciones con las que tenemos que vivir hoy la fe en nuestras familias, parroquias y comunidades. Judas pone palabras a las trampas que nos ponemos unos a otros para no entregarnos por completo a Jesús. Las más peligrosas no son las excusas burdas, sino las que se presentan con apariencia de bien (sub angelo lucis, como le gustaba decir a Ignacio de Loyola). Los cristianos somos expertos en buscarle siempre tres pies al gato con tal de no vivir a fondo las consecuencias de la fe.
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| Marco Pozza con el papa Francisco |
¿Cómo explicar quién es Jesús a quien sabe poco de él? ¿Cómo decir algo significativo a mis amigos que son cristianos ambientales, pero que no sienten que Jesús determine el curso de sus vidas porque reconocen no haber tenido ninguna experiencia de encuentro con él? ¿Cómo decir con palabras llanas que hay un Jesús de María de Betania y un Jesús de Judas Iscariote? Es probable que ambos lo admiren, pero es seguro que no lo quieren del mismo modo. Judas ve en él a un líder capaz de movilizar las masas contra el poder opresor romano. Se siente contento de ser de los suyos. María ve en Jesús a un amigo cuyas palabras le llegan al corazón. Yo me quedo con el Jesús de María. El de Judas me parece un personaje ideológico. No estoy ya para estos juegos.
Me gustaría contar estas cosas en el blog de manera directa y comprensible, pero enseguida me sale el profesor y el cura que llevo dentro. Cito textos, introduzco razonamientos y domestico las palabras. No lo puedo evitar. Admiro a quienes saben contar estas cosas “en dialecto”, es decir como habla la gente de la calle. Hay un cura italiano, don Marco Pozza, que posee esta cualidad en grado sobresaliente. Tiene poco más de 40 años. Trabaja como capellán en la cárcel de máxima seguridad Due Palazzi de Padua. Escribe libros, hace programas de televisión y tiene un gancho especial con los jóvenes. No lo conozco personalmente, pero en los vídeos que he visto aparece como un tipo delgado, nervioso, hiperactivo y parlanchín. El año 2020 (el año de la pandemia) hizo una serie de varios programas sobre el Credo para la TV2000 que pertenece a la Conferencia Episcopal Italiana. Parece que fue él quien le sugirió al papa Francisco la idea de hacer ese momento especial de oración que tuvo lugar en la tarde del 27 de marzo del año pasado en la plaza de san Pedro. ¿Qué significa creer hoy? ¿Cómo se puede explicar durante una hora en qué creemos los cristianos?
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| Marco Pozza en la cárcel "Due Palazzi" de Padua |
Vestido con pantalones vaqueros y zapatillas deportivas, a lomos de una bicicleta, se pone a dialogar con todo tipo de personajes: desde el papa Francisco (conviene prestar atención al encuentro entre ambos), hasta un filósofo no creyente, una ex Miss Italia, el cura que le entusiasmó de niño, su hermano Sergio y otros muchos. Quiere contar la fe (o la no fe) con el lenguaje de la gente, en dialecto. En uno de los programas cuenta una anécdota que revela la fuerza de este enfoque. Cuando el pequeño Marco tenía solo cinco años, echó una mano a su abuela para montar el nacimiento tres semanas antes de la Navidad. Al día siguiente por la mañana comprobó que el niño Jesús no estaba en su cuna tal como lo habían dejado la tarde anterior. Enfadado, decidió no ir a la escuela y pedir explicaciones a su abuela. Esta, serena, le dijo que había retirado la figurita de Jesús y que no volvería a colocarla hasta que no llegara el día de Navidad. Cuando el pequeño Marco le preguntó por qué, la abuela se limitó a responder en el dialecto local: “Porque a Dios le gusta hacerse desear”.
Marco confiesa que la sencilla explicación de su abuela se le clavó en el corazón más que todas las reflexiones que encontró sobre el “deseo de Dios” durante sus estudios filosóficos y teológicos. Desear a Dios es el comienzo de toda aventura de fe. ¿Cómo pudo una abuela de pueblo decir tanto con tan pocas y precisas palabras? Necesitamos este tipo de personas, catequistas de la vida cotidiana, expertos en unir la fe y las experiencias humanas más elementales. Estoy convencido de que muchos abuelos todavía siguen siéndolo, aunque tengo mis dudas respecto de los abuelos de mi edad, que son representantes de una generación muy secularizada que ya no sabe hablar este dialecto de la fe sencilla, profunda y personalizada.
Os dejo con el primer programa de la serie de don Marco. Dura en torno a una hora. Está en italiano, pero estoy seguro de que muchos lectores del Rincón pueden captar lo esencial; por lo menos, el entusiasmo de un cura que no se contenta con que las cosas sigan como están, sino que se echa a la calle con su bicicleta para llegar a la gente y escuchar sus relatos. Aspira a que no solo admiremos a Jesús (como lo hacía Judas), sino que lo queramos (como hacían, María, Marta y Lázaro de Betania).
Si alguien tiene interés en ver el resto de los vídeos, puede pinchar aquí. Quizá la Semana Santa es una buena oportunidad para profundizar en las razones y contenidos esenciales de nuestra fe. Mis amigos italianos disfrutarán con los paisajes y gentes de este hermoso país.
TE ESPERAMOS EN EL
ENCUENTRO
ZOOM DE SEMANA SANTA
DE LOS LECTORES DE EL RINCÓN DE GUNDISALVUS
Tema: SUS HERIDAS NOS HAN CURADO (Preparación para el Triduo Pascual).
Fecha: Miércoles,
31 de marzo a las 18:00 (hora de Roma y de Madrid).
Para unirte a la reunión Zoom basta que pinches aquí:
https://us02web.zoom.us/j/81059112438?pwd=bmc4MU83RG5xd0kvR1VkNkVMOU1HUT09
lunes, 24 de marzo de 2025
Solo trece palabras


miércoles, 30 de octubre de 2019
El amor es exagerado
jueves, 27 de agosto de 2020
Casi 29 años
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| Felipe en la residencia |
Me cuesta encontrar las palabras justas para expresar lo que siento. Podría hablar de alivio (porque su muerte pone fin a un sufrimiento que parecía interminable), esperanza (porque confiamos en la misericordia infinita de Dios) y perplejidad (porque no acabo de entender el misterio de una existencia “truncada” de un modo que se me antoja absurdo visto con ojos humanos). Felipe vivió la mitad de su vida postrado en cama, totalmente dependiente de sus cuidadores, incapaz de proferir palabra, aunque tenía algunas reacciones que a veces nos desconcertaban. La última vez que lo vi fue en diciembre de 2016. Faltaban pocos días para Navidad. Mientras le hablaba con cariño “como si me escuchase”, entoné algunos villancicos. Su rostro se iluminó. Sus ojillos se movían inquietos al ritmo de la música. No pude calibrar el verdadero alcance de su reacción, pero me emocionó.
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| Primera misa de Felipe |
Estamos acostumbrados a hacer siempre balances de costos y beneficios. Los criterios que manejamos con las cosas no sirven para el trato de las personas. Si algo puede aportar el cristianismo al debate ético contemporáneo en un contexto tan productivista y pragmático como el actual, es no doblegarse ante sus imperativos, defender la vida en todas sus etapas y expresiones. Todo forma parte del mismo don de Dios. No es fácil entender esta “exageración” cristiana (de la que rebosan los Evangelios como rebosaba el perfume de nardo que María de Betania vertió sobre Jesús) cuando el capitalismo nos ha acostumbrado a buscar siempre el máximo beneficio con el mínimo coste.
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| Residencia de Felipe en Aranjuez |
Entre diciembre de 1991 y agosto de 2020 han sucedido muchas cosas. Si por hipótesis Felipe hubiera “despertado” ahora, tras tanto tiempo en estado vegetativo, se hubiera encontrado un mundo totalmente cambiado. Su cerebro se paró en las postrimerías del siglo XX. Estamos ya en pleno siglo XXI, en un año (2020), que pasará a la historia como el año de la pandemia. Ha sido mucho mejor “despertar” al mundo definitivo de Dios, en el que ya no habrá llanto ni dolor.
jueves, 3 de marzo de 2016
24 horas para el Señor
“Muchas personas están volviendo a acercarse al sacramento de la Reconciliación y entre ellas muchos jóvenes, quienes en una experiencia semejante suelen reencontrar el camino para volver al Señor, para vivir un momento de intensa oración y redescubrir el sentido de la propia vida. De nuevo ponemos convencidos en el centro el sacramento de la Reconciliación, porque nos permite experimentar en carne propia la grandeza de la misericordia. Será para cada penitente fuente de verdadera paz interior” (MV 17).

















