jueves, 1 de abril de 2021

¿Será mucho pedirte?

Ayer tuvimos nuestro Encuentro Zoom para preparar el Triduo Pascual. Nos dimos cita unos 30 lectores de este Rincón provenientes de lugares tan distantes como Bahía Blanca (Argentina), Chicago (Estados Unidos), Torreón y Ciudad de México (México), Buenos Aires (Argentina), Montevideo (Uruguay), Antofagasta (Chile), Sherbrook (Canadá), Panamá (Panamá), Mercedes de Heredia (Costa Rica), Roma (Italia) y varios lugares de España como Madrid, Toledo, Guadalajara, Vic, Valls, Valladolid, Sevilla, Burgos, etc. Durante algo más de hora y media oramos en común, compartimos algunas reflexiones sobre el Triduo Pascual, hablamos en grupos de tres o cuatro personas (salas Zoom) y nos deseamos una Feliz Pascua. Como siempre, el clima fue amigable, la técnica funcionó y las distancias se acortaron. 

En tiempos de distanciamiento social, este tipo de encuentros digitales nos ayuda a sentirnos menos solos en nuestro camino espiritual. Ahora se trata de vivir con intensidad lo que ayer contemplamos como un programa de vida. En realidad, lo que sucedió con Jesús (murió, fue sepultado y resucitó) es lo que sucede con cada uno de sus seguidores. Viviríamos con más intensidad la liturgia si cayéramos en la cuenta de que en ella se habla de nosotros, de algo que nos afecta en las fibras de nuestro ser. Será la segunda Semana Santa marcada por la pandemia. Todavía tenemos mucho que aprender. 


Este año 2021 no voy a ofrecer una meditación sobre el Jueves Santo como la que ofrecí otros años. Quisiera expresar mis sentimientos a través de una oración.

Oración de Jueves Santo

Apenas hay tráfico esta tarde en Roma,
pero no es por ti, sino por nosotros.
Alguna vez supimos que en una tarde como esta
tú te reuniste con tus amigos
y celebraste una cena de despedida,
pero ya casi nos hemos olvidado.
Lo que hoy ralentiza nuestro ritmo
no es el deseo de estar contigo
en la intimidad de la noche,
sino el temor a que el coronavirus
nos ataque por sorpresa.

Perdona que nuestras preocupaciones
nos hagan olvidar las tuyas.
Todavía recordamos que partiste el pan
y diste de beber de tu copa.
Nos sigue impresionando que,
como siervo de todos,
te ciñeras la toalla
y lavaras los pies de tus amigos.
No hemos olvidado el diálogo con Pedro,
inútilmente testarudo,
y la oportunidad ofrecida a Judas,
vendido ya al poder de la traición.
Todo esto lo sabemos.
Está impreso en nuestro disco duro
desde que alguien lo grabara en la infancia.

Pero, sobre esa huella imborrable,
se han ido acumulando archivos
que poco o nada tienen que ver con tu historia.
Ya no nos lavamos los pies unos a otros,
sino que higienizamos nuestras manos
para espantar un virus letal.
No nos agrupamos en torno a una mesa,
sino que tomamos distancia
para no contagiarnos.
Apenas compartimos el pan y el vino nuevo
porque preferimos nuestra propia comida.

¿Ha sido un fracaso tu sacrificio?
No. Y Tú lo sabes,
pero jugamos a olvidarlo
porque preferimos lo malo conocido
que el mundo nuevo por conocer.

¿Será mucho pedirte que en la tarde
de este jueves 1 de abril de 2021
se encienda una pequeña lámpara
en la oscuridad de nuestros corazones
para que podamos ver,
siquiera de costado,
tu rostro lleno de amor?

¿Será mucho pedirte
que nos hagas un hueco a la mesa
para absorber tu palabra de vida
y comer tu cuerpo ensangrentado?

¿Será mucho pedirte
que nos ayudes a no escondernos
tras el escudo protector
de nuestras preocupaciones?



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