domingo, 5 de julio de 2026

Compartir la carga


Con la que está cayendo, claro que estamos “cansados y agobiados”, pero me temo que, cuando Jesús utiliza estas palabras en el Evangelio de este XIV Domingo del Tiempo Ordinario, no se está refiriendo al cansancio producido por los 40 grados de temperatura que hoy alcanzaremos en Madrid o al agobio que nos causa la invasión de las calles con motivo del famoso Orgullo. Creo que Jesús está hablando del cansancio producido por el peso de la vida cuando pretendemos llevarlo nosotros solos, sin compartirlo con Él. Por eso nos invita a cargar con su yugo, al que califica de “llevadero” y a llevar su carga, que es “ligera”. 

Este discurso se sale del guion. Llevamos décadas insistiendo en que la madurez consiste en la autonomía y la autosuficiencia. Si algo nos irrita, a medida que nos vamos haciendo mayores, es tener que depender de los demás. Y, sin embargo, lo que Jesús nos propone es que nos unzamos a su yugo para que el peso de la vida, compartido con Él, nos resulte llevadero. El peso de la vida es la cruz del amor. Vivir “desviviéndonos” no es fácil. Nos cansamos con facilidad. Nos entran ganas de tirar la toalla… a menos que nos acerquemos a Jesús y dejemos que Él nos ayude.


Esta manera de entender la vida –“estas cosas”, como leemos en el Evangelio– escapa a la lógica de los “sabios y entendidos” porque confían demasiado en la fuerza de razón o de sus recursos. Quienes se consideran personas muy racionales miran por encima del hombro a quienes –según ellas– seguimos dependiendo de creencias o supersticiones sin ningún fundamento. El kantiano “aprende a pensar por ti mismo” se convierte en el ideal supremo del hombre emancipado de la tutela mítica o religiosa, suponiendo que no sean la misma cosa. El cristiano acepta el reto, pero lo trasciende. 

Piensa por sí mismo y, en un exceso de racionalidad, cae en la cuenta de que no se basta a sí mismo, de que no puede cargar con el yugo de la vida con sus solas fuerzas. Aceptar la invitación de Jesús no implica un déficit de pensamiento o de audacia, sino, más bien, una gran sabiduría. Solo los sencillos y los pequeños llegan a este nivel de sabiduría. Los supuestamente “sabios y entendidos” no traspasan el umbral de lo que ellos consideran razonable. Por eso, el peso de la vida se les hace a menudo insoportable y tienen que recurrir a placebos de diversa especie.


Lo que nos cansa y agobia en la vida no es la acumulación de problemas, sino el hecho de sabernos solos frente a ellos. La fe en Jesús nos ayuda a entender que, en realidad, nunca estamos solos porque Él ha decidido compartir la carga. No nos promete librarnos mágicamente de los problemas, sino incorporarlos a su cruz. Entonces todo adquiere un sentido nuevo. 

Quienes nos ayudan a entender esta propuesta no son los expertos, sino los santos. Ellos han sido educados en la sabiduría de la cruz. A primera vista, son unos perdedores. Solo al final del camino se descubre que tenían razón. Me parece que este es el mensaje refrescante del Evangelio de este domingo para todos aquellos que andamos “cansados y agobiados” y creemos que la solución consiste simplemente en tomarnos unas vacaciones de verano. Antes de que la frustración llame de nuevo a la puerta, es bueno hacerse cargo de cómo funcionan las cosas en la vida espiritual.

 


2 comentarios:

  1. Me siento totalmente identificada con el evangelio de hoy. Hay etapas de la vida en las que se necesita, porque alivia, que Jesús nos diga: “Venid todos los cansados y agobiados que yo os haré descansar...”
    Gracias Gonzalo por recordarnos que, en Él, podemos descansar… que nos invita a cargar con su yugo, al que califica de “llevadero” y a llevar su carga, que es “ligera”.

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  2. Hoy me resulta más reconfortante el comienzo de este evangelio. "YO TE ALABO, PADRE, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos . . ." Sucede que tengo una publicación del santo Padre Francisco Juberías titulada "Yo Te alabo, PADRE " En toda ella expresa tan felizmente este "Magnificat" de Jesús que cuantas veces lo he leído por necesidad, he recalado en que de verdad "Su yugo es suave, su carga, LIGERA."

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