jueves, 5 de noviembre de 2026

Palabra y vida


Hace ya un mes que está en las librerías el librito Palabra y Vida 2027 que publicamos los misioneros claretianos. Llevamos 26 años tratando de acercar a todo tipo de lectores el Evangelio de cada día acompañado por un pequeño comentario que sirve de puente entre la Palabra y la vida. De ahí el título del proyecto. Los comentarios del año 2027 los han realizado varias hermanas agustinas del Monasterio de la Conversión situado a los pies de las montañas de Gredos, en Sotillo de la Adrada (Ávila). Ellas unen juventud y contemplación. 

Por una parte, debido en parte a su edad, sintonizan bien con la sociedad de nuestro tiempo. Por otra, en cuanto monjas contemplativas, están acostumbradas a escuchar y escudriñar cada día la Palabra de Dios. Sus comentarios son breves, frescos, femeninos. No se pierden en tecnicismos. Buscan iluminar la vida cotidiana desde la luz de la Palabra. Si en algo he insistido a lo largo de las 2.835 entradas de este blog es en la necesidad de vivir una fe cristiana que se alimente de la Palabra de Dios para que no naufrague en los charcos de la rutina, el sentimentalismo o el asistencialismo.


Creo que a la mayor parte de los católicos se les cae la Biblia de las manos por falta de una mínima formación bíblica y, sobre todo, por no haber incorporado a sus prácticas espirituales la meditación asidua de la Biblia. Es verdad que abundan las ofertas formativas en internet y que muchas diócesis y parroquias organizan cursos bíblicos a distintos niveles, pero no parece que sea suficiente. Por eso, todo lo que nos ayude a “encanecer con la Biblia en las manos” debe ser bienvenido. 

Hay iniciativas de lectio divina comunitaria, lectura creyente (o popular) de la Biblia, círculos bíblicos, etc. Lo importante es descubrir el método que mejor congenie con cada persona y ser asiduos. Los frutos no aparecen de la noche a la mañana. Se requiere una siembra abundante y un cultivo paciente. Con el paso del tiempo, uno se sorprende de cómo la Palabra nos sale al paso de todas las situaciones vitales, no solo porque nos vengan a la mente algunos versículos relacionados con la situación que estamos viviendo (que también), sino sobre todo porque caemos en la cuenta de que nos dejamos guiar por la luz de la Palabra y no por nuestras ocurrencias.


Las personas que se han dejado educar por la Palabra de Dios adquieren ese sexto sentido, ese olfato espiritual, que les permite discernir si un hecho o una situación huelen o no a Evangelio. Cuando nos alimentamos de la Palabra vamos adquiriendo la mente de Cristo (1 Cor 2,16), de manera que ya no juzgamos los acontecimientos de tejas abajo, sino con la luz del Espíritu Santo. Cuando unimos la Palabra y la vida vamos superando la dispersión a que nos conduce la vida moderna. La Palabra de Dios nos ayuda a centrarnos en lo esencial, a hacer esa síntesis sin la cual la vida resulta una colección de piezas atomizadas, no un proyecto vocacional. 

Faltan tres semanas para que comience el Adviento. ¿No puede ser el inicio de un nuevo año litúrgico la ocasión para comenzar un itinerario bíblico sistemático? La liturgia nos va introduciendo a lo largo de los distintos tiempos en el misterio de Cristo. El librito Palabra y Vida 2027 es un instrumento sencillo que puede ayudarnos a hacer este recorrido. Quienes deseen profundizar más pueden acudir a otros libros más especializados como Palabra de Dios y año litúrgico. Las lecturas bíblicas en la Eucaristía. Y para quienes quieran hacer la lectio divina diaria, les recomiendo la colección de 17 volúmenes publicada por la editorial Verbo Divino. El primer volumen está dedicado al Tiempo de Adviento. El esfuerzo económico y de tiempo es grande, pero merece la pena. 


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