
De las muchas noticias que circulan estos días por los medios, hay una que me ha sobresaltado: la IA puede acabar con la humanidad en pocos años. Sería una especie de actualización de la película Terminator. Quien se ha atrevido a hacer esta predicción es un tal Jacob Coxon, investigador de Anthropic, que dimitió esta semana alegando que su antigua empresa y su rival, OpenAI, compiten por desarrollar tecnologías que pueden conducir al exterminio de la humanidad.
¿Cómo podría suceder esto? Todo lo referido a la IA me desborda, así que me limito a hacer una síntesis de lo que dice el artículo. La hecatombe podría llegar si los sistemas de IA persiguieran objetivos contrarios al bienestar humano o incluso en conflicto con él. A este fenómeno los investigadores lo denominan desalineación (misalignment). Las investigaciones han demostrado que los modelos de IA pueden aprender comportamientos de poder y tomar medidas para evitar ser desactivados, como intentar copiarse a sí mismos en otro servidor.

El ansia de controlar su implementación y los intereses económicos subyacentes pueden dejar los criterios éticos guardados en el cajón de las buenas intenciones. Por eso, ahora se comprende mejor la insistencia –casi el grito– de León XIV en su encíclica Magnifica humanitas:
“La Doctrina social de la Iglesia propone una responsabilidad compartida. Pide que estos procesos sean gestionados con visión de futuro: por instituciones capaces de regular sin asfixiar y de proteger sin suplantar; por empresas que reconozcan en el trabajo y en la dignidad un criterio de éxito; por organismos intermedios y comunidades educativas que reconstruyan la confianza y los vínculos; por ciudadanos que cultiven la responsabilidad, la sobriedad, el discernimiento y el sentido de la verdad. Sólo así la innovación podrá convertirse realmente en desarrollo humano integral y no en factor de exclusión y dominio; y sólo así la promesa del progreso podrá ser reconocida como verdadera, porque estará medida en función de la dignidad inviolable de cada hombre y cada mujer” (MH, 181).

A mí, también me sorprendió la noticia y cuando la escuché, busqué información enseguida para asegurarme de haberla entendido bien... No he entrado mucho en el tema de la IA, me da mucho respeto y estoy viendo que puede ser “un arma de doble filo”... Y un arma, hay que saber manejarla... saber guardar la distancia requerida.
ResponderEliminarQue el nivel cultural está bajando, se nota, en adolecentes y mayores. Hay un desnivel cultural muy marcado.
Esperemos que tengamos la suficiente cultura y un buen criterio para ir enderezando nuestra vida.
Gracias Gonzalo por informarnos en este tema.
El artículo que circula por ahí está claramente sesgado y es alarmista y desproporcionado. Alguno de esos casos me consta que son test internos de seguridad completamente necesarios, planificados, donde se suprimen deliberadamente los filtros de seguridad. En otros casos que describe el articulo, se han omitido deliberadamente o con ignorancia temeraria matices muy relevantes.
ResponderEliminarSe torna casi imprescindible, en estos estimulantes tiempos que vivimos, cultivar el pensamiento crítico, para no dejarse llevar ni por los apocalípticos o agoreros ni por los tecnofilos o transhunanistas