miércoles, 25 de febrero de 2026

La visita y las visitas


Lo que esperábamos desde hacía tiempo ha sido confirmado este mediodía: el papa León XIV viajará a España del 6 al 12 de junio. A falta de conocer el programa detallado, se sabe que visitará Madrid, Barcelona y Canarias. Falta poco más de tres meses para el viaje. La maquinaria de preparación ya está en marcha. Desde que Benedicto XVI viniera a Madrid en agosto de 2011 para la Jornada Mundial de la Juventud no se había vuelto a producir otra visita papal a España. El país de ahora no es el mismo que el que Benedicto XVI visitó hace quince años. 

¿Qué significa la visita del sucesor de Pedro a una Iglesia que sigue buscando caminos en un contexto social tan complejo como el actual? No lo sé todavía, pero espero que inyecte la dosis de esperanza que necesitamos. A partir de ahora se van a multiplicar los análisis y las expectativas. León XIV conoce bien la situación española y, al mismo tiempo, no está atrapado por ella. Puede decirnos con libertad profética lo que nosotros no nos atrevemos a decirnos a nosotros mismos. Pero también puede reconocer y agradecer los muchos signos de vida que tampoco nosotros vemos, obnubilados como estamos por la categoría “crisis” de la que no acabamos de apearnos, como si la crisis fuera nuestro estado natural.


El Papa llegará a Madrid el sábado 6 de junio, víspera de la solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, como si quisiera invitarnos a nutrir nuestra hambre espiritual con el único Pan que puede saciarla. Es algo más que una mera coincidencia. Espero y deseo que las comunidades aprovechemos esta oportunidad para sentirnos parte de la Iglesia universal y descubrir que no estamos solos, para mirar al futuro con esperanza. 

El Papa no es un avatar. Es -como él mismo ha subrayado en su técnico y precioso mensaje para la 60 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales- alguien con un rostro reconocible y una voz audible. Sin rostro y sin voz nos convertimos en productos de la Inteligencia Artificial, no en seres humanos con una identidad inviolable. No es lo mismo saber que el Papa existe y vive en Roma, que verlo y oírlo a pocos metros de distancia. La presencia física tiene un significado casi sacramental. El mero hecho de visitarnos indica ya una actitud de respeto y cordialidad que contribuye a mejorar nuestra autoestima colectiva. No andamos muy sobrados de ella en las últimas décadas.


Hasta el mes de junio, en pleno Tiempo Ordinario, tenemos por delante los tiempos fuertes de la Cuaresma y de la Pascua para hacer un itinerario personal y comunitario de preparación. Acoger al Papa es más que acoger a un cristiano estadounidense-peruano llamado Robert Prevost. Acogiéndolo a él, acogemos a Cristo que viene a visitarnos. 

Ciertamente esta visita no es un hecho aislado. Es un eslabón más de esa cadena de visitas en las que Cristo se hace el encontradizo con nosotros a través de la Palabra, los sacramentos, la comunidad y, sobre todo, el rostro de esos a quienes a menudo “no vemos” (¿cuándo te hemos visto?): los hambrientos, sedientos, desnudos, enfermos, perseguidos… Las “visitas” de Cristo forman un todo que no debe ser fragmentado. Acoger al papa León XIV es una oportunidad única para valorar las otras visitas de Cristo. La del Papa es excepcional: llama la atención; las otras son ordinarias: pueden pasar desapercibidas.

1 comentario:

  1. Gracias por ayudarnos a comprender y valorar la visita del Papa a España y lo que representa. Es importante tener en cuenta lo que nos dices: “Acogiéndolo a él, acogemos a Cristo que viene a visitarnos.”
    Gracias también por facilitarnos el enlace al “mensaje para la 60 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales” donde aclara muchos detalles de la IA. Necesitamos tener ideas claras y precisas para no caer en “muchas trampas” por ignorancia.

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