miércoles, 11 de abril de 2018

La parroquia rural

Buscando algunas informaciones sobre mi pueblo en internet, me topé con la edición digitalizada de un libro que no conocía, pero que enseguida llamó mi atención. Se titula: A Spanish tapestry. Town and country in Castile. O sea: “Un tapiz español. La ciudad y el campo en Castilla”. Lo que menos podía imaginar es que, de las 243 páginas de que consta el libro, más de cien (concretamente desde la página 7 a la 115) están íntegramente dedicadas a mi pueblo natal bajo el título “Una parroquia rural”. Las otras describen la parroquia de San Martín en Madrid. Esto le permite al autor explorar, con ojos de antropólogo, las diferencias entre la mentalidad urbana y la rural, veinte años después de la guerra civil española (1936-1939). Que un antropólogo inglés se tome la molestia de describir la vida de un pequeño pueblo castellano (entonces, a finales de los años 50 del siglo pasado, Vinuesa tenía algo menos de 1.500 habitantes) no deja de ser llamativo. Así que, ni corto ni perezoso, me puse a devorar las páginas de este curioso libro. Solo después me interesé en averiguar quién era su autor. Se llamaba Michael Kenny. Nació en Londres en 1923 y murió en Washington en 1986 a la edad de 62 años. No me ha sido posible encontrar ninguna fotografía suya, pero estoy seguro de que alguna se guardará en los álbumes del pueblo o de la Cofradía de la Virgen del Pino.

Cuando visitó por primera vez Vinuesa, en el verano de 1956, debía de tener en torno a 33 años. Era, pues, un joven investigador inglés que hablaba con fluidez español. Este hecho y su condición de católico (lo que no deja de ser raro tratándose de un inglés), le permitieron adentrarse en las costumbres del pueblo (incluyendo las celebraciones religiosas) y captar mejor su idiosincrasia, aunque –como me ha confesado una persona que lo conoció– muchos vecinos no lo aceptaron de buen grado, lo que no me resulta extraño teniendo en cuenta el contexto y la época. Es posible que algunos lectores de la entrada de hoy tuvieran también la oportunidad de encontrarse con él. Sería interesante conocer su opinión. El profesor Michael Kenny fue catedrático de antropología en la Catholic University of America de Washington (donde, por cierto, en aquellos años estudiaron algunos de mis compañeros claretianos) y director del Anthropological Quarterly. Se le considera uno de los antropólogos pioneros de los trabajos de campo en España. Parece que su A Spanish Tapestry nunca fue traducido al español (porque la censura de la época no lo hubiera permitido), aunque una persona del pueblo (que lo conoció personalmente y se carteó con él durante varios años) me asegura que corrió de mano en mano una edición castellana limitada.

Kenny oculta el nombre de Vinuesa tras el de Ramosierra, del mismo modo que convierte el vecino pueblo de Covaleda en Arboleda, quizás para curarse en salud y no granjearse más enemistades de las estrictamente necesarias. Desconozco por qué eligió el nombre de Ramosierra, pero colijo que algo tuvo que ver con la sierra (serrería) de los Ramos, una conocida familia visontina. Yo nací en el lugar y el tiempo descritos por el profesor Kenny. Quizás por eso me ha picado tanto la curiosidad. No he tenido ninguna dificultad en reconocer las figuras del párroco don Hipólito, el médico don Gabriel o el practicante don Carlos. Como la palabra practicante resultaba algo extraña, el profesor Kenny la explica a sus lectores ingleses de esta forma: “a kind of inferior medical practitioner who has his own practice and performs minor operations such as lancing and injections”. O sea: un tipo de facultativo de categoría inferior que tiene su propio campo de actuación y realiza operaciones menores como punciones e inyecciones”. Con estos personajes y otros muchos que aparecen en el libro tuve algo que ver en diversos momentos de mi infancia  y adolescencia.

Por el libro de Kenny me he enterado, entre otras muchas cosas curiosas, en qué consistió el sermón de san Roque, patrón del pueblo, el 16 de agosto de 1956. Reproduzco el texto original: “On the day of St. Roch in 1956, the energetic sermon consisted almost entirely of a warning against the gradual loss of pueblo customs and an appeal to young bachelors to join and support their religious sodality”. Traduzco: El día de san Roque de 1956, casi todo el enérgico sermón consistió en una advertencia contra la progresiva pérdida de las costumbres del pueblo y en una invitación para que los jóvenes solteros se apuntaran a la cofradía y la apoyaran”. Tengo la impresión de que algo parecido se repitió en los años posteriores. Me resultan pintorescas e interesantes sus descripciones de la “suerte de pinos”, la matanza, las figuras de autoridad (con un apunte sobre el caciquismo, que probablemente molestó a algunos) y las relaciones de los nativos con los visitantes, la vida de las familias y sus distintos roles (con un interesante retrato de la mujer visontina), los criterios de moralidad y, sobre todo, su detallada descripción de las fiestas patronales.

Es probable que haya algunos errores de bulto y que, tras la aparente asepsia del antropólogo, se deslicen también prejuicios e incomprensiones, y hasta cierto complejo de superioridad. Vistas las cosas a más de sesenta años de distancia, esas posibles distorsiones son peccata minuta. A mí no me interesa juzgar si lo que afirma el señor Kenny se ajusta o no a la percepción que los naturales del lugar tienen (tenemos) de los hechos y costumbres. Lo que realmente me interesa es “ver cómo nos ven”, si se me permite la expresión. Solo quien desconoce o no aprecia su identidad teme el juicio ajeno. Yo no he encontrado en las páginas del señor Kenny (llamémoslo mister Kenny, para hacer justicia a su ascendencia británica) palabras despreciativas y menos aún injuriosas. Como antropólogo, se limita a describir lo que ve, aunque toda visión está siempre coloreada (y, a veces, distorsionada) por las “lentes culturales y morales” que todos usamos en nuestro acercamiento a la realidad. Pero, ¿qué se podía esperar de un hombre culto, que provenía de un país próspero y democrático (la Gran Bretaña de entonces) y que visitaba un pequeño pueblo castellano enclavado en un país que hacía poco menos de veinte años había salido de una guerra civil, que vivía bajo un régimen dictatorial y en el que el llamado nacionalcatolicismo impregnaba todo (para bien y, a veces, también para mal)? Siempre es muy saludable aprender a conocerse aprovechando el punto de vista de otras personas. No es el único, pero es imprescindible para un conocimiento objetivo.

No me resisto a terminar la entrada de hoy sin una referencia a un detalle que para mí resulta muy emotivo. A los lectores habituales del Rincón de Gundisalvus que no están relacionados con Vinuesa les puede parecer insignificante, pero sabrán disculparlo. Al hablar de la ceremonia de La Vela, que tiene lugar el día 14 de agosto por la noche como preludio de las fiestas patronales de la Virgen del Pino y de san Roque, mister Kenny escribe lo siguiente: “Now, as they sing a spirited Salve Regina, with the seventeenth-century retable brilliantly illuminated to reveal that rarely-painted scene of Christ’s Circumcision, with the side altars beautifully draped and flanked with clusters of burning candles, with the music flowing out to the small waxen-faced image of the Virgin above the central altar, this large but simple village church takes on a new grandeur”. Traduzco a la carrera:Ahora, mientras cantan una enérgica [yo diría zarzuelera en el mejor sentido de la palabra] Salve Regina, con el retablo del siglo XVII brillantemente iluminado para revelar esa escena, rara vez pintada, de la circuncisión de Cristo, con los altares laterales bellamente revestidos y flanqueados por grupos de velas encendidas, con la música dirigida a la pequeña imagen de la Virgen con cara de cera que se yergue sobre el altar central, esta espaciosa pero sencilla iglesia de pueblo adquiere una nueva grandeza”. Cuando mister Kenny escribe este florido párrafo, hacía más de veinte años que ya se interpretaba la Salve Regina del navarro Hilarión Eslava que todavía hoy se sigue cantando con popular entusiasmo. En fin, que merece la pena asomarse a estas páginas con la cercanía de quien se siente parte de ese escenario natural y popular, y con la distancia de quien acoge serenamente otros puntos de vista, aunque no coincidan con los propios. Si alguien desea leer el texto en el original inglés, puede pinchar aquí.




6 comentarios:

  1. Hola Gonzalo, soy Adela Olascoaga, cantante de la Salve de Vinuesa, con estos datos estoy segura de que sabrás quién soy. A spanish tapestry está de rabiosa actualidad en nuestra familia porque después de que lo descubriéramos en internet hace unos meses, mi padre se decidió a hacer una traducción. Para todos nosotros, mi padre y mis hermanos y hermanas, Vinuesa es mucho más que un pueblo de veraneo, es algo que compartimos y un vínculo fortísimo. Así que a mi padre, que disfruta escribiendo sus memorias para hijos y nietos, le pareció que esta traducción era otro buen legado. Tras una primera revisión de la traducción, el pasado domingo en la celebración de su 90 cumpleaños le entregamos una primera impresión encuadernada que hemos preparado con fotos antiguas de Vinuesa.
    Por si te interesa tener la edición impresa, te comento que a través de Amazon hemos podido adquirir dos ejemplares de la primera edición, de 1961.
    Un abrazo.

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    1. Muchas gracias, Adela, por esta preciosa información. Me alegro mucho de que tu padre se haya lanzado a traducirla, aunque Santiago Escribano me dice que ya se hizo una traducción al castellano hace años, pero yo no la conozco. Eñl mismo Santiago la califica de "limitada". No sé si porque solo traduce la parte relativa a Vinuesa o porque tuvo una difusión restringida. Supongo que para tu padre ha sido un precioso regalo con motivo de su 90 cumpleaños. Felicítalo de mi parte. Un abrazo.

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  2. Yo creo que lo de Ramos Sierra puede ser por su amistad con los Ramos de Sevilla en cuya casa me parece que se alojaba. Coincidimos en la Cofradía por lo menos dos años; yo entré en 1976. Una foto suya probablemente se `pueda encontrar en el album que hizo Pedro Tierno con muchos recuerdos de la Cofradía de Nuestra Señora del Pino. Sirvió la Cofradía en 1965.

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    1. Gracias por estos datos. Imaginaba que tú lo conocías. Probablemente también yo lo conocí, pero no lo recuerdo.

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  3. María Luisa Bartolomé Sanchez15 de abril de 2018, 18:55

    Mucha gracias a Gonzalo y a los que habéis comentado ésto

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  4. Hola Gundisalvus: daría algo por esa traducción que mencionas y que, supongo, del propio Kenny.
    Si en la próxima salve cantada se muestra, me pido una copia.
    Saludos

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