sábado, 23 de enero de 2021

Reforzar las defensas

Desde ayer por la tarde estoy dando un curso online. Unas 12 horas en total. Hoy no eres nadie si no das o recibes un curso online. Desde que empezó la pandemia se ha puesto tan de moda la plataforma digital Zoom, que muchos empezamos a estar un poco “zoombados” (o sea, personas “locas, de poco juicio”, que así es como define la RAE el término “zumbado”). Como me dijo hace un par de días con un poco de guasa un amigo mío que vive en Chicago, la eclosión digital nos ha obligado a cambiar el viejo dicho cartesiano. Ya no decimos “cogito, ergo sum” (pienso, luego existo), sino “cogito, ergo zoom” (pienso, luego utilizo la plataforma Zoom). El secreto consiste en dosificar los tiempos y las intervenciones para que las clases no resulten pesadas. Procuro alternar las presentaciones power point, los vídeos de dos o tres minutos, las explicaciones a cámara, las reuniones por grupos en cinco salas virtuales y los diálogos entre todos. Así sobreviví la tarde de ayer y pienso seguir haciéndolo a lo largo de la jornada de hoy. 

El tema del curso tiene mucho que ver con lo que estamos viviendo. Se titula “La pandemia, metáfora y oportunidad”. Tras una larga introducción en la que me pregunto qué nos está pasando, abordo cuatro contenidos fundamentales: 1) Las máscaras y las mascarillas (el desafío de la autenticidad); 2) El confinamiento (el cultivo de la soledad y la interioridad); 3) El distanciamiento social (las nuevas formas de fraternidad); y 4) La eclosión virtual (una oportunidad para la creatividad pastoral). Quedan fuera otras muchas cuestiones que he ido abordando en este Rincón en los últimos diez meses: el impacto de la “muerte robada”, el arrinconamiento de los ancianos, las repercusiones en la economía y el trabajo, el aumento de los desequilibrios emocionales, etc.

Es curioso que la campaña de vacunación, largamente esperada, haya coincidido con el repunte de la “tercera ola”, como si la pandemia se hubiera empeñado en no abandonarnos fácilmente. Las cifras de contagios y muertos que están registrando la mayor parte de los países europeos superan a las de la primera ola. La diferencia es que ahora parece que le hemos perdido el miedo al virus o no nos dejamos asustar por las llamadas a la precaución con las que nos bombardean día y noche los políticos y los medios. Creo que hemos entrado ya en esa fase en la que, superado el umbral de la atención, nos da casi igual diez que ciento. Si no, no se explica este fuerte rebrote invernal. Es un momento delicado. El cansancio acumulado puede hacer que tiremos la toalla. Quizá la estrategia mejor pasa por no poner tanto el acento en lo que hacemos mal y en los peligros que se ciernen sobre nosotros si no cumplimos las normas, cuanto en una invitación a luchar contra el virus fortaleciendo nuestro sistema inmunológico. Y lo mismo podría decirse de nuestra vida en general. Cuanto más nos fortalecemos espiritualmente, mejor podemos combatir los muchos virus que amenazan.

Precisamente ayer me llegó por WhatsApp un texto que apunta en esa dirección. Desconozco su autoría. Lo transcribo íntegro, a sabiendas de que una cosa no quita la otra. La promoción de hábitos saludables de vida debe ir acompañada de medidas de contención. Lo que importa es que el miedo no se apodere de nosotros.

👉¿POR QUÉ NO INFORMAN PARA SANARNOS?

¿A qué hora se le ha explicado a la población que cada uno tiene la capacidad de reforzar naturalmente su sistema inmunológico en pocos días (los más pequeños) o en pocas semanas los adultos?

👉¿Por qué no involucrarse en los canales informativos con plataformas y profesionales de salud que hablen de prevención, como nutricionistas, naturópatas, fitoterapeutas, que podrían realizar un inmenso trabajo de información y prevención al público y a la vez aligerar el trabajo de los médicos y sanitarios que están en el frente?

👉¿Por qué no decirle a la gente que comer basura, como productos industriales, trabajados y refinados, es lo primero que destruye nuestras defensas inmunes?

🍎 Que la eficacia de nuestro sistema inmunológico depende estrechamente de la calidad de nuestra flora intestinal y, por lo tanto, de la calidad de lo que comemos.

🍏 Por lo tanto, frutas y verduras crudas, locales y de temporada son la mejor manera de acumular rápidamente nuestras reservas minerales necesarias para la inmunidad...

👉¿Por qué no explicar que por ejemplo un ayuno intermitente controlado fortalece el sistema inmunológico en tan solo 3 días?

🌞 Que una correcta respiración tiene la capacidad de reducir niveles altos en producción de cortisol, hormona reguladora de tus niveles de estrés.

👉¿Por qué no hablar de los beneficios de una ducha fría o un baño en el mar, que en pocos días aumenta el nivel de algunos linfocitos T?

👉¿Por qué no explicar que plantas como la equinácea, el astrágalo, el saúco, la rosa canina, la artemisa... en sus formas concentradas y correctas, aumentan las defensas inmunes en pocas semanas?

👉¿Por qué no hablar de la eficacia de los aceites esenciales antivirales...

👉... además de la vitamina C a dosis altas, la importancia de la vitamina D y minerales como el zinc, selenio, magnesio? Todo ello es fácil y barato de obtener. En ocasiones, como en el caso de la luz solar, ¡gratuito!

👉¿Por qué no hablar de cómo una sana actividad deportiva activa las hormonas de la alegría y el bienestar?

👉¿Por qué no hablar de la importancia de la calidad de nuestros pensamientos y de la conexión entre la mente y el cuerpo?

👉¿Por qué no hablar de la fortaleza del amor y la compañía, que curan mucho más que el aislamiento y la desconfianza?

👉¿Por qué no hablar del bienestar inmediato que nos da caminar o estar en la naturaleza?

👉¿Por qué no explicar que el miedo es inmunosupresor? Y genera, más que nada: enfermedad, debilidad, ansiedad, sufrimiento.


2 comentarios:

  1. Excelente articulo, estoy de acuerdo en todo. Pero de esto no nos hablan los expertos como siempre mandan los intereses economicos.

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  2. Gracias Gonzalo. Haces una labor impagable. Gracias por tu gratuidad. Un abrazo.

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