sábado, 17 de diciembre de 2016

La novena de Navidad

Hoy comienza la recta final hacia la Navidad. Sería mejor decir la “recta litúrgica” porque en algunos países como México y las repúblicas centroamericanas comenzaron ayer Las Posadas, una tradición popular que recuerda el itinerario de María y José desde Nazaret hasta Belén. En Colombia y Ecuador se celebra desde el siglo XVIII una fiesta muy semejante, la Novena de Aguinaldos. Son formas populares de prepararse para la Navidad. La liturgia de la Iglesia católica tiene también su particular novena. Va in crescendo desde hoy, 17 de diciembre, hasta el día 25, solemnidad de la Natividad del Señor. Uno de los elementos más sobresalientes de esta preparación lo constituyen las siete antífonas de la O que se cantan antes y después del Magnificat en la oración de vísperas y también en la Eucaristía –si bien un poco resumidas– como versículo del Aleluya que precede al Evangelio. Cada una de ellas comienza con la “O” exclamativa –de ahí su nombre– seguida de uno de los siete títulos del Mesías: 
  • Sapientia (Sabiduría).
  • Adonai (Señor poderoso). 
  • Radix (Raíz).
  • Clavis (Llave). 
  • Oriens (Luz matutina).  
  • Rex (Rey).
  • Emmanuel (Dios con nosotros). 
Leídas en sentido inverso las iniciales latinas de la primera palabra después de la “O”, dan el acróstico ero cras, que significa “seré mañana, vendré mañana”, que es como la respuesta del Mesías a la súplica de sus fieles.

Mientras las tiendas, restaurantes y centros de entretenimiento multiplican sus ofertas de diversión y consumo, la liturgia y la devoción popular parecen moverse en otro plano. Me gusta mucho la tradición latinoamericana de Las Posadas, también presente en Filipinas y en algunos lugares de Estados Unidos, porque invita simbólicamente a peregrinar con María y José de Nazaret a Belén. Es un modo de incentivar la espera y de prepararse espiritualmente para la gran solemnidad litúrgica del día de Navidad. Creo que esta fiesta no produciría en muchas personas tristeza si se preparase como la Iglesia nos invita a hacer. No se trata de alumbrar expectativas desmesuradas en relación con los encuentros familiares, la comidas y los regalos. Quizá tampoco de inventarse una Navidad minimalista y contracultural. La mejor manera de no sucumbir a los demonios navideños (melancolía, añoranza, tristeza, depresión, enfrentamientos familiares, consumismo, derroche, atracones, borracheras, resacas, etc.) es dejarse guiar por el espíritu sobrio –y a la vez profundamente esperanzador y alegre– de la liturgia. Os propongo que durante los próximos días sigamos el itinerario sugerido por las antífonas de la O.

La de hoy, 17 de diciembre, suena así:  


LATÍN


ESPAÑOL

O Sapientia, quae ex ore Altissimi prodisti,
attingens a fine usque ad finem,
fortiter suaviterque disponens omnia:
veni ad docendum nos viam prudentiae.


“Oh Sabiduría, que brotaste de los labios del Altísimo, abarcando del uno al otro confín y ordenándolo todo con firmeza y suavidad,
¡ven y muéstranos el camino de la salvación!”.

Puedes escucharla cantada en gregoriano:


Hoy invocamos al Mesías como Sabiduría, como la Palabra de Dios que ordena el universo. A esta Sabiduría le pedimos que nos muestre el camino de la salvación. Me gusta contemplar al Mesías Jesús como la brújula que, en medio de la confusión que vivimos, nos señala con absoluta claridad dónde está el Norte de Dios y del hermano. Quizá tendríamos que quejarnos menos de lo difícil que es hoy saber qué camino tomar en la vida y confiar más en Aquel que se presentó a sí mismo como “el Camino”. Quienes se acercan a Él y se dejan guiar por Él, adquieren esa sabiduría que ninguna universidad puede proporcionar. Es el gusto de Dios, la sintonía cordial con su Misterio, la capacidad de discernir sus huellas y signos en este complejo mundo nuestro y, sobre todo, en nuestro corazón.

Para ir preparando nuestro particular camino de Navidad os puede gustar también esta versión del célebre canto Mary, did you know?



No hay comentarios:

Publicar un comentario

En este espacio puedes compartir tus opiniones, críticas o sugerencias con toda libertad. No olvides que no estamos en un aula o en un plató de televisión. Este espacio es una tertulia de amigos. Si no tienes ID propio, entra como usuario Anónimo, aunque siempre se agradece saber quién es quién. Si lo deseas, puedes escribir tu nombre al final. Muchas gracias.