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sábado, 23 de abril de 2016

Cómo ser cura y no morir en el intento

Este post está provocado por el vídeo que podéis ver al final. Se titula “El otro partido”. La historia es simpática. Mientras el club de fútbol Atlético de Madrid disputa la final de la Champions League contra el Bayern de Munich en el Parque de los Príncipes de París, algunos aficionados (curas por más señas) se ven obligados a abandonar el televisor para jugar “otro partido”: el de varias situaciones humanas de emergencia. El vídeo es un poco largo (16 minutos), pero se ve de un tirón porque tiene momentos entrañables y está bien hecho. Lo que más me gusta es que sitúa la figura del sacerdote (no importan los años; en el vídeo aparecen curas jóvenes, de mediana edad y ancianos) en el "campo de juego" de la vida misma, mezclados en las situaciones que la gente vive: un parto complicado, el peso de la culpa, el regreso a casa de un hijo casi perdido, etc. El cura es la persona que hace visible la misericordia de Dios en las encrucijadas de nuestra existencia, desde el nacimiento a la muerte. Aquí no aparecen ni el cura-ratón de biblioteca ni tampoco el cura-obrero u otros innumerables modelos.  El vídeo privilegia la figura del cura-pastor que acompaña de cerca la vida de la gente.

Confieso que, acostumbrado a lidiar con problemas de diverso género (algunos muy graves) por el trabajo que ahora realizo, necesitaba un poco de oxígeno. Es verdad que hay curas pederastas (la película Spotlight ha vuelto a poner el tema en primer plano), curas aprovechados, vagos y mediocres. La realidad es tan evidente que no hace falta acentuarla. Esto ha llevado a muchas personas (con mejor o peor voluntad) a hacer una rápida e injusta ecuación: cura = hipócrita, delincuente y desfasado. No seré yo quien me dedique a edulcorar esta imagen. Prefiero que hable la vida misma, el testimonio de miles de curas que, dentro de sus humanas limitaciones, han consagrado su vida a servir a Dios y a las personas. Se puede ser cura (lo puedo atestiguar) y ser auténtico, competente y entregado. Y, además, aficionado del Atlético de Madrid, del Barça, del Real Madrid, del Benfica, del Millonarios de Bogotá, del Boca Juniors… o pasar olímpicamente de fútbol. En otras palabras: se puede ser cura y no morir en el intento. Y encima ser feliz y hacer felices a los demás.

Como el vídeo cuenta todas estas cosas mejor que yo, con la fuerza de la imagen y el sonido, os dejo con él. Es de justicia reconocer que ha sido elaborado por la Delegación de Pastoral Vocacional de la archidiócesis de Madrid.